La inmediatez, característica de la personalidad del colombiano ha llegado hasta el punto de impactar la billetera.

Los créditos y préstamos se convirtieron en la opción predilecta que los colombianos buscan para adquirir educación, vivienda, un carro o un viaje.

Esta realidad muestra dos puntos importantes: que los colombianos están gastando más de lo que producen, y que están pagando más por los intereses de los bienes y servicios.

Según el Banco de la República, desde el 2011, de cada 100 pesos producidos por los hogares del país, 38 se invierten en pagar obligaciones. El alto grado de endeudamiento y los deudores morosos están obligando a buscar soluciones urgentes.

Según cifras de la Superintendencia Financiera de Colombia, solo la deuda de los hogares del país con el sector financiero llegó a 184 billones de pesos, y si a esto le sumamos la cartera del FNA, da un total de 192 billones, lo equivalente al 20% del PIB nacional.

Para Leopoldo Romero, CEO de ChevyPlan, la solución a la deuda es el ahorro programado. “En nuestro país existen opciones para que las personas puedan autofinanciar la compra de bienes y servicios. A través del ahorro programado, las comunidades pueden elegir opciones que se ajusten a sus singularidades, ya que no todas las personas pueden o quieren acceder a un crédito bancario, teniendo en cuenta los altos costos que estos generan. El ahorro es un seguro contra el oportunismo de los bancos”.

Mientras que en países como en Estados Unidos o en los miembros de la Unión Europea la tasa ahorrativa de los habitantes se encuentra a aproximadamente 12,3% respecto a la renta bruta disponible, en Colombia solo es el 12%.

Más disciplina
El tema es más de formalización que de costumbre. En Colombia ya existen modalidades rudimentarias de ahorro. “Las natilleras” son un ejemplo de cómo familiares y amigos se sintonizan para alcanzar un objetivo común desde el ahorro programado. En ellas, las personas acuerdan cuotas y tiempos que se deben cumplir para que al final los participantes reciban su ahorro y, en algunas ocasiones, unos pesos extra de rentabilidad. Esta es una especie de cooperativismo primario que busca mejorar los ingresos de pequeños grupos”, aseguró Romero.

Lo cierto, es que se debe considerar al ahorro como una herramienta que encuentra en la dedicación y la disciplina la salida al endeudamiento y el epílogo de los intereses, reduciendo el deterioro de la confianza crediticia.

Programarse es una alternativa que se adapta a cualquier perfil que busca adquirir bienes y servicios, sin comprometer los ingresos del siguiente mes.

Fuente: Diario Occidente

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