Las cooperativas como medio de desarrollo sostenible y ambiental

Según datos recogidos de la Alianza Cooperativa Internacional, en la actualidad las cooperativas brindan empleo a más de 280 millones de personas en todo el mundo, lo que representa al 10% de la población mundial empleada.

Las cooperativas, desde su concepto, es un modelo de desarrollo que se encuentra muy unido al desarrollo sostenible, al respeto por los ecosistemas, sus recursos y la biodiversidad.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) es categórica cuando afirma que el cooperativismo es una herramienta muy poderosa para combatir uno de los factores que más influye en el deterioro medioambiental.

La generación de autoempleo, la conformación de cadenas productivas, la inclusión en el sistema productivo de amplios sectores de la población marginada, el fortalecimiento de la conciencia colectiva en favor del medio ambiente, son características propias del trabajo cooperativo que pueden brindar la oportunidad de mejorar las condiciones socio económicas a millones de seres humanos.

Tener la oportunidad de superar la pobreza, abre una vía hacia un mejor manejo, más consciente y respetuoso de los recursos naturales, la preservación de los bosques y de su flora y fauna. La sostenibilidad ambiental puede ser una realidad si viene precedida del trabajo cooperativo.

En el año 2016, la Alianza Cooperativa Internacional elaboró una recopilación de varias experiencias en Latinoamérica de cooperativas, de distinta naturaleza, como impulsoras del desarrollo sostenible, la experiencia de la cooperativa Tierras de Gracia, formada de manera mayoritaria por mujeres campesinas del sur del Perú, dedicada a la producción de quinoa bajo la modalidad agroecológica. La quinoa es un alimento de gran valor nutritivo y con gran demanda en mercados de países desarrollados, lo que podría ser la causa de convertir en extensivo su cultivo, Lo que demuestra que cómo una cooperativa es capaz de fortalecer el poder de administrar, conservar y comercializar la quinoa.

Luego de ver estas informaciones, tanto de la FAO como de ACI-Americas, podemos observar el arraigo del cooperativismo en el beneficio de las mejores causas, lo que demuestra que es la herramienta esencial de desarrollo porque enarbola un clima en valores, principios y sobre todo son empresas dirigidas por y para el crecimiento de los sectores bajo lineamientos de igualdad, responsabilidad y respeto.

En la Republica Dominicana las cooperativas agrícolas son una de la mayor fuente de desarrollo, porque estas llevan alimentos a la población y se convierte en entes de progreso en sus comunidades, como podemos citar las cooperativas de banano que están ubicadas en las provincias Valverde, Monte Cristi, Azua que producen 43 % del consumo local y estas son las más grandes exportadoras de este producto hacia Europa.

La cooperativas agroalimentarias como son denominadas constituyen el 24% de la población cooperativa de la Rep.Dom (204) y estas están distribuidas 38 en Azua, 25 en el Distrito Nacional y 23 en Cotui, que poseen una matrícula de socios de 49,833, estas generan 15% de Produccion de Caña, el 12% de Arroz, el 80% de pollos, el 62% de Cerdo, el 47% del Café, lo que nos da un panorama real del cooperativismo agropecuario o agroalimentario del país.

Estos datos nos arroja un panorama claro y preciso de la importancia del cooperativismo como modelo de desarrollo sostenible, que en su esencia está orientando a cumplir con las necesidades de cada uno de sus asociados y las regiones donde se desarrollan, tratan de llevar bienestar a las mismas y de igual modo sirviendo como vía de expansión y progreso, sin olvidar la preservación de los recursos naturales y sus ecosistemas.

Claudio Ramírez

almomento.net

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